Obituario. Profesor Doctor José M. Gutiérrez Márquez
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José M. Gutiérrez Márquez Su fallecimiento
El pasado sábado, 20 de septiembre, falleció el Profesor Emérito José M. Gutiérrez Márquez. Fue el primer Profesor de lo que hoy es nuestra cátedra, que entonces se llamaba Anatomía y Fisiología de los Sistemas Nervioso y Endocrino, reconocida por los Estudiantes de aquellos tiempos como “Anatomía”. Gutiérrez Márquez no sólo fue el primer Profesor, también fue el más grande. Formado en España y Estados Unidos, fue un Médico con todas las letras, un Neurólogo de fina percepción, gran semiólogo y fuerte conocedor de la fisiopatología y la clínica. Sus estudiantes quedaron cautivos de todo lo que elegantemente supo transmitir. Dejó muchos discípulos entre los Psicólogos. Algunos de ellos se desarrollaron con éxito en el exterior. Muchos siguieron sus enseñanzas aquí, en Rosario y otros lugares de la Argentina. Era un gran conocedor de lo que hoy llamamos Neuropsicología; algunos de sus trabajos siguen siendo referencia en las obras de circulación actual, como “Trastornos paroxísticos del lenguaje”, de 1966. Precisamente en 1966, cuando “Pepito” era todavía Profesor de nuestra Facultad... En ese año, con la llegada del nefasto golpe de estado de Onganía, renunció a su cargo. No es posible valorar totalmente el descalabro que dejaron los golpes de estado en nuestra casa de estudio. Haber perdido a un Profesor de su talla ha sido, sin dudas, un verdadero drama. Toda una generación de recursos humanos quedo maltrecha. Mucho más si pensamos que no sólo se cortó una línea generacional de docencia e investigación, sino también que dejó lugar a cohortes “sin padre” que luego detentaron lugares impropiamente. Ese vacío no cortó meramente lo que venía bien en la Universidad, también dio lugar a “malezas” que se encaraman hasta hoy configurando la precariedad de nuestro tiempo. Siempre recordaremos su conferencia sobre la enfermedad que llevó a Maurice Ravel a la muerte, con trastornos sensomotores y cognitivos; él pensaba que su “Bolero” había sido concebido bajo cierta influencia de esa patología, en ciernes cuando lo había creado. Condensó en ella Historia, Música, Neurología, Psicología, Clínica; Gutiérrez Márquez era un hombre culto. Y por eso cultivaba, casi sin proclamarla, la interdisciplina. Nuestra Cátedra, si algún mérito acredita, tuvo la lucidez de invitarlo varias veces a darnos alguna clase. Debo reconocer que una vez, Adelmo Manasseri, entonces Decano, tuvo la gran idea de acercarse para saludarlo recibiéndolo como se merecía. Nuestra Facultad carece bastante de un condimento fundamental de la Academia: no tiene dedicación a su historia, a sus linajes. Y así le va. En otras ocasiones estuvimos nosotros solos, en medio de nuestras aulas sucias, desarregladas y pintarrajeadas. En medio de lo que burdamente se llama “in-disciplina” social, donde se confunde milonga con velocidad. Este gran Profesor no dejaba de ver lo mal que estábamos, pero era siempre voluntarioso y relativamente optimista. No dejaba de recomendar obras y trabajos de última generación. Nos regaló libros de alto costo como un exquisito Atlas de Anatomía del Sistema Nervioso con cortes tomográficos. Ya era bastante grande, tenía poco más de ochenta años, me ofrecí llevarlo de vuelta a su casa. Salimos de la desolada Siberia, era un viernes, entrada la noche. Al llegar a su casa, mientras se bajaba del coche, con su inefable garbo me dijo: “lo felicito Frenquelli, Usted tiene buena gente; siga hablando para las dos primeras filas, a los de atrás siga esperándolos”.
Roberto Frenquelli 26 de septiembre de 2014 |
| Obiturio: fallecimiento del Profesor Gutierrez Marquez |
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